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SOCIEDAD AGRICOLA

PROPUESTA

La primera máquina de creación de riqueza es la agricultura. Esta máquina se basaba en las herramientas producto de la forja de metales como el azadón y el rastrillo para cultivar la tierra. Eran impulsadas por la fuerza bruta del hombre o el animal.
Según estudios genéticos llevados a cabo por expertos alemanes e italianos asociados al prestigioso Instituto Max Planck, hace 11.000 años un grupo de nómadas cazadores y recolectores asentado entre los ríos Tigris y Éufrates tuvo la idea de domesticar el trigo. Otras plantas fueron domesticadas como la cebada, el arroz, el centeno, el lino y cáñamo y animales como el ganado, caballos, ovejas, cerdos y aves.
Este proceso condujo a que en lugar de que la tierra proveyera por la alimentación, el hombre podía en cierto modo dominar la naturaleza y asentarse en aldeas, dando principio a la sociedad agrícola.
El desarrollo de la agricultura y la transformación de las sociedades nómadas en sociedades con asentamientos permanentes parece estar relacionada al desarrollo de la escritura y del cálculo numérico.
Como el poder estaba representado en la tierra, la conquista de nuevos territorios condujo al descubrimiento de nuevas especies y al intercambio comercial.
Adam Smith, La Riqueza de las Naciones, (1723-1790), publica “La Riqueza de las Naciones”, donde expone la teoría de que la tendencia natural del hombre a enriquecerse tiene un beneficio en la sociedad. David Ricardo (1772-1823), publica “Principios de Economía Política y Tributación”, donde expone la teoría de la ventaja comparativa que favorece el comercio internacional y que el salario real de los trabajadores permanecerá cercana al nivel de subsistencia. Thomas Malthus (1766-1834), publica “Principios de la Economía Política” en donde expone la teoría de que el crecimiento más acelerado de la población en relación al aumento de la producción, conllevará a una escasez de productos disponibles para que la humanidad se sostenga.
Las teorías de Adam Smith, David Ricardo y Thomas Malthus, favorecieron el colonialismo, en donde las metrópolis controlaron una serie de territorios, explotados económicamente, que alentaron relaciones de subordinación con los pueblos autóctonos de la zona, a los que impusieron sus estructuras y formas de vida. Se impulsó el control de rutas, lugares estratégicos y la creación de zonas de influencia.
Con el ahorro para los tiempos malos y el beneficio del comercio la máquina de la sociedad agraria se fue extendiendo y nuevas herramientas aumentaron su productividad como los modernos arneses, las herraduras de clavos y el balancín del carruaje.
La aparición de sistemas políticos como el esclavismo, el feudalismo y las monarquías, los cuales, apoyados en el uso de la fuerza bruta, representada en la espada y el fusil, se apoderaron de parte o el total de los excedentes producidos por los campesinos para financiar lujos y excentricidades y delegar el poder en sus descendientes.  


La sociedad agraria y la pobreza

El hambre y la pobreza extrema siguen marcando la pauta en las sociedades agrarias. En su libro “El Pan Salvaje” Piero Camporesi, señala la coexistencia de dos sociedades: una construida en torno al pan de trigo, blanco, la de los ricos; otra edificada alrededor del pan de habas, negruzco, la de los pobres. Este último enriquecido con raíces y hierbas, algunas de ellas de tipo alucinógeno, que envilecía y sumía en desvaríos y somnolencia a sus consumidores. Cita originales y vívidas fuentes de los estragos que causa el hambre en la piel y los órganos de sus víctimas, los olores pútridos, la suciedad y las heces, los cuerpos apilados en montones de estiércol. La asociación casi táctil con los productos de la muerte: cadáveres, huesos, enfermos y moribundos.
Hoy en día, la situación de pobreza extrema predomina  en regiones agrícolas atrasadas, donde los campesinos siguen trabajando y viviendo como sus antepasados de hace siglos o fluyendo periódicamente a las ciudades creando los cinturones de miseria.


 
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