PAZ - Movimiento Poder del Conocimiento

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COLOMBIA


Bienvenida la firma de los tratados de paz con los grupos insurgentes. Pero mientras tengamos campesinos que se mueren de hambre y viven en condiciones similares a la edad media y si tenemos a una parte de la población urbana viviendo del rebusque no tendremos una paz permanente.

Los derechos del hombre consideran que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos.

Es una obligación de los sectores políticos acabar de una vez por todas las diferencias sobre la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y empezar a trabajar para construir una nueva Colombia y una paz sostenible.

Seguir con estas diferencias puede conducir al país a seguir en la incertidumbre y a un oscuro futuro. Por ello, no podemos permitir más que la JEP se convierta en el debate político de las próximas elecciones.

El debate político se debe centrar sobre cuál es la solución a los más graves problemas de la Colombia actual, porque de ello depende que podamos lograr una verdadera y sostenible paz.

Es urgente trabajar en el posconflicto. La firma del tratado de paz se manifiesta en el traslado del conflicto de nuestras zonas rurales a nuestras ciudades: aumento de los cinturones de miseria, del narcotráfico en las calles y del índice de criminalidad en las grandes ciudades por cuenta de las Bandas Criminales Emergentes, que reciclan los agentes desmovilizados.

Estas bandas se están convirtiendo en el principal factor de desplazamiento forzado en el país y empiezan a controlar los cultivos de coca, la producción de cocaína y rutas de salida de la droga. Es muy posible que las Bacrims sean las responsables del aumento en la producción de cocaína que pasó de 250 toneladas en el 2015 a 710 toneladas en el 2016. En hectáreas cultivadas se pasó de 159.000 a 188.000

La estrategia de la sociedad del conocimiento es la de eliminar la diferencia en productividad entre lo que el trabajo bruto puede conseguir de la tierra y lo que la tecnología avanzada hace posible conseguir hoy día y cada vez más en el mañana. La nueva estrategia debe estar dirigida a la transformación de las empobrecidas áreas rurales, convirtiéndolas en supra regiones de conocimiento con una actividad empresarial avanzada y altamente productiva, que no dependan de la fuerza de los brazos de los campesinos escuálidos, prematuramente envejecidos, sino por el contrario del poder del conocimiento y de la inteligencia de sus descendientes.

La agricultura con la ayuda de computadores, biotecnología, ingeniería genética, satélites y otras nuevas tecnologías, podrá llegar algún día a ser más avanzada y más progresiva que todas las fábricas de chimeneas, acerías y minas del mundo. Esta agricultura basada en el conocimiento utilizará cada vez menos tierras, su productividad por unidad de tierra muy elevada y podrá ser la punta de lanza del avance económico del mañana para nuestro país.

Acercar la agricultura a los centros urbanos, permitirá que los campesinos aumenten considerablemente sus ingresos, a través de menores costos de transporte, ofrecer productos frescos con mayores nutrientes y eliminar intermediarios. Y para el país, menores costos de infraestructura y contaminación del medio ambiente. Además, la agricultura no se limitará a cultivar comestibles, sino que cada vez más cultivará cosechas energéticas y aprovisionamientos para nuevos materiales.

En la nueva economía el recurso más valioso es el conocimiento y se podrá crear cada vez mayor riqueza a través del prosumo y trabajo independiente. Ello significa que las economías dependerán cada vez más del conocimiento y menos de los recursos tradicionales tierra, trabajo y capital.

Esta trasnformación de los recursos tradicionales por conocimiento le abre la esperanza para las grandes masas de la población que se encuentran entre los más pobres del planeta. A menos que nuestros dirigentes entiendan esto, condenarán a nuestros pueblos a la eterna pobreza y a ellos mismos a la impotencia política.

 
 
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