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ES LA ECONOMIA

Los Nuevos Gobiernos y la Nueva Política

“La nueva economía no sólo transformará las empresas, sino también los gobiernos. Si cambiarnos la estructura de la empresa es necesario reestructurar el gobierno. Una economía avanzada requiere una constante interacción entre las dos. Si una se reestructura, debemos esperar cambios correspondientes en la otra. Una vez más, al igual que en el caso de las empresas, los gobiernos deben aplanar sus jerarquías, eliminando el poder burocrático. A medida que el poder del ciudadano se aumenta, los gobiernos tendrán que elevar la eficiencia del gasto y se enfrentarán a una férrea oposición al aumento de los impuestos para gastos burocráticos”.
Y también esta nueva economía transformará la democracia de masa y partidos políticos de masas. “La revolución industrial introdujo la democracia de masas. La democracia de masas está diseñada para responder a factores masivos, movimientos de masas, partidos políticos de masas, medios de comunicación de masas”.
¿Pero, qué pasa cuando la economía de masas empieza a desmasificarse y los medios masivos de comunicación se desintegran”?
“¿Si la tecnología permite la personalización de los productos, si los mercados se rompen en nichos y si los medios de comunicación se multiplican y sirven continuamente a audiencias más estrechas y si aún las estructuras familiares y culturales se vuelven cada vez más heterogéneas, porqué debemos presumir en la política la existencia de masas homogéneas?”
“A medida que la política se va desmasificando, los líderes que trataron con unos pocos, pero grandes grupos de electores están viendo cómo éstos se desintegran en incontables pequeños grupos políticos, conformando lo que podríamos llamar una política de mosaicos.
Los líderes tradicionales no saben cómo hacer frente a los mosaicos. Le pondrán trabas al surgimiento de nuevos grupos minoritarios como el umbral para ser reconocidos.
Si los partidos tradicionales están inmersos en conocimiento obsoleto y sus líderes perdieron la autoridad que antes ejercían sobre las masas, los partidos tradicionales se vuelven doblemente vulnerables a los ataques de los partidos minoritarios.
Como es posible verlo en las futuras elecciones, la alta abstención y el voto en blanco, no es sino una manifestación contra las viejas tradiciones políticas y el no tener canales de expresión que los identifique.
“El desempleo urbano, la pobreza extrema, los sin hogares, el analfabetismo, las promesas incumplidas, el clientelismo, el populismo, la violencia de las bandas criminales, la corrupción en la política y gobiernos no preparados para el cambio, son caldos de cultivo de la inquietud social”.  
Cualquiera de estos partidos o movimientos políticos minoritarios, encontrándose en una intersección política estratégica, en el momento apropiado, puede aumentar considerablemente su influencia. Y ello determinará el final de la democracia de masas y partidos políticos de masas.
La aparición de una nueva clase de economía, desconocida hasta ahora, amenazadora para muchos y que exige rápidos cambios en el trabajo, las formas de vida y las costumbres, lanza a enormes masas de población, aterradas del futuro, a espasmos de intransigentes reacciones.
La economía avanzada, basada en computadores, información, conocimiento y profunda comunicación, pone en tela de juicio todas las defensas tradicionales de la democracia tradicional, desafiándonos a redefinirla en términos válidos para el siglo21”.Los países tendrán que caer en cuenta, que, como una gran empresa, tendrán que ser administrados como lo hacen las grandes y exitosas empresas de la sociedad del conocimiento.
Tendremos que pasar de un régimen presidencial a un régimen parlamentario. Que los parlamentos son las juntas directivas y sus miembros sean elegidos entre las más brillantes mentes del país, que conozcan de las interrelaciones complejas de la creación de riqueza de la economía del conocimiento. Y que esta junta directiva escoja al gobernante que sea capaz de conducir al país de acuerdo a una visión de futuro trazada, por la gran senda de la prosperidad.  
Países Siglo 21

Colombia es una gran empresa que nos pertenece a todos los colombianos. En las urnas elegimos a sus administradores (presidente) y su junta directiva (congreso).
¿Pero por qué antes de que vayamos a las urnas ya están elegidos?
Porque en Colombia hay un triángulo del poder conformado en primer lugar por las dinastías políticas creadas con el poder del dinero de la corrupción, el clientelismo, la mermelada, los altos salarios de los congresistas, en segundo lugar por el poder económico en la política en gran parte apoyado por las leyes que favorecen a los partidos mayoritarios, dineros provenientes de las mafias del narcotráfico, los dineros de la corrupción y en tercer lugar por el favorecimiento de la mayoría de los grandes medios de comunicación que se benefician de los dineros de las campañas.
¿Y por qué no nos gobiernan bien?
Porque están más interesados en llegar y mantener el poder que administrarlo bien. Se especializan en politiquería y no en economía.
Colombia se debe manejar como una grande y poderosa empresa. Como IBM, Microsoft, Google, Walmart, Toyota. Comparemos a empresa como Walmart que produce $486 mil millones de dólares con 2,300,000 empleados, Toyota que produce $255 mil millones de dólares con 365,000 empleados y la empresa Colombia produce un PIB de $274 mil millones de dólares con 22,500,000 de empleados de los cuales 1,2 millones son empleados públicos. Lo anterior significa que, si los colombianos tuviéramos la productividad de los empleados de Walmart, el PIB/cápita sería de alrededor de $50,000 dólares similar al de países como Australia o Suecia.
La brecha que hay que cerrar es información y conocimiento. Entre países lentos y veloces. No es la brecha entre ricos y pobres. Esta brecha se puede cerrar empobreciendo a los ricos, pero ello no eleva en lo más mínimo el nivel de vida de los pobres. No son las teorías económicas neoliberales, conservadoras, socialistas, de izquierda o derecha del siglo pasado. No es la intervención del estado, ni el libre mercado, los impulsores del crecimiento de las economías.
Para aumentar la velocidad de los países hay que empezar por cambiar el régimen presidencial por un régimen parlamentario, con un parlamento de altas capacidades administrativas y también en uso de las tecnologías.
Es por ello necesario reglamentar un parlamento unicameral de 66 parlamentarios, capacitados para trazar la visión de esta gran empresa. Se requiere de profesionales de alto nivel en derecho, economía, política, gobierno, ingeniería u otras profesiones, dos por departamentos y Distrito Capital. Los parlamentarios deberían elegir al presidente de Colombia. La persona más capacitada para ejercer la presidencia. Como se hace en las empresas más exitosas del mundo.


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