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ES LA ECONOMIA

El Gobierno y la Política

En relación con los sistemas políticos y la convivencia pacífica, se debe dar paso a la aceptación de la diversidad, pasar de una cultura de la violencia a una cultura de la paz. Para combatir la corrupción es necesario colocar al individuo en el centro del poder político. Se requiere manejar las economías de los países como las empresas del conocimiento a grandes velocidades y sin los obstáculos burocráticos.
Se requiere de una cierta congruencia entre la forma como nos gobernamos y la forma como creamos riqueza. Si cambiarnos la estructura de la empresa y dejarnos intacta la del gobierno, crearemos una brecha organizacional con el consiguiente desencaje que perjudicaría a las dos estructuras. Una economía avanzada requiere una constante interacción entre las dos. Si una se reestructura debemos esperar cambios en la otra.
La nueva economía revolucionaria no sólo transformará las empresas, sino también los gobiernos. Y lo hará alterando la relación básica entre políticos y burócratas y reestructurando de forma espectacular la burocracia en sí misma. Y todo ello sirve para volver a sincronizar al gobierno con el más rápido ritmo vital y empresarial de la nueva economía.
A medida que el poder del ciudadano se aumenta, los gobiernos tendrán que elevar la eficiencia del gasto a través de la desburocratización y el uso de las últimas tecnologías como las relacionadas al Internet del valor, y se enfrentarán a una férrea oposición al aumento de los impuestos para gastos burocráticos.
La democracia de masas implica la existencia de masas. Se basa en movimientos de masas, partidos políticos de masas y medios de comunicación masivos. Pero si la economía de masas empieza a desmasificarse y si los grandes medios masivos de comunicación se desintegran, debemos esperar la desintegración de la democracia de masas y partidos políticos de masas.  
Si la tecnología permite la personalización de los productos, si los mercados se rompen en nichos y si los medios se multiplican y sirven continuamente a audiencias más estrechas y si aún las estructuras familiares y culturales se vuelven cada vez más heterogéneas, debemos presumir en la política la desaparición de las masas homogéneas. Todos estos cambios reflejan el aumento en la diversidad social de las economías avanzadas, el final de la economía de masas y la democracia de masas.
El resultado inicial del rompimiento de la democracia de masas
es un tremendo salto en la absoluta complejidad de la política. Lo que empezará a emerger es una democracia de partidos minoritarios correspondiente a la aparición de pequeños grupos de poder en la economía, operando de acuerdo con sus propias reglas. Ello nos forzará a redefinir los supuestos más fundamentales de la democracia.
Las democracias de masas están diseñadas para responder a factores masivos, movimientos de masas, partidos políticos de masas, medios de comunicación de masas. A medida que la política se va desmasificando, los líderes que trataron con unos pocos, pero grandes grupos de electores empezarán a ver cómo los partidos tradicionales se empiezan a desintegrar en incontables pequeños grupos políticos.
Los partidos tradicionales empezarán a poner obstáculos legales para el reconocimiento de los partidos minoritarios. Buscarán atraer nuevamente las masas dispersas con ideologías obsoletas especialmente para las nuevas generaciones.
El desempleo urbano, la pobreza, los sin hogares, el analfabetismo, las promesas incumplidas, la corrupción en la política y los gobiernos no preparados para el cambio, son caldos de cultivo de la inquietud social.
Como fue posible observarlo en las elecciones al congreso de la república en este mes de marzo, la alta abstención y el alto porcentaje del voto en blanco, no es sino una manifestación contra las viejas tradiciones políticas y el no tener canales de expresión que los identifique. El más del 60% entre abstención y el voto en blanco, pone en duda la representatividad en términos electorales.
La aparición de una nueva clase de economía, desconocida hasta ahora, amenazadora para muchos y que exige rápidos cambios en el trabajo, las formas de vida y las costumbres, lanza a enormes masas de población, aterradas del futuro, a espasmos de intransigentes reacciones.
Estas reacciones pueden ser aprovechadas por los partidos políticos de izquierda para promover el populismo, pero con resultados que podrán llevar a un mayor atraso del país. Pero también hay la posibilidad de romper la dicotomía entre izquierda y derecha con el poder del conocimiento, lo cual conllevaría a enderezar el rumbo del país y conducirlo por las sendas de un alto crecimiento económico, eliminación de los elevados índices de pobreza y desigualdad.
La economía avanzada, basada en computadores, información, conocimiento y profunda comunicación, pone en tela de juicio todas las defensas tradicionales de la democracia, desafiándonos a redefinirla en términos válidos para el siglo21.
Ya hemos visto cómo grandes empresas se disocian en pequeños centros de beneficios, aplanan sus pirámides jerárquicas e instalan sistemas de información de libre flujo que dan al traste con los cubículos y canales burocráticos. Es la única forma de responder al poder del consumidor en
la nueva economía. Así mismo, se ha puesto en marcha una profunda reconceptualización, un primer paso hacia el aplanamiento y la reestructuración de los gobiernos, en formas paralelas con los cambios introducidos por las organizaciones de la economía privada. Ello responde a la nueva influencia de los ciudadanos en los gobiernos.



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